El cónsul de Chile se convirtió en la primera víctima fatal de Covid-19 en Rosario.

El coronavirus se cobró la primera muerte en Rosario y, a la vez, en la provincia. Se trata del cónsul general de Chile en la ciudad, Fernando Labra Hidalgo, quien se hallaba internado en estado crítico en el Sanatorio Parque.

El diplomático se convirtió también en una más de las 31 víctimas fatales en el país producto de la pandemia y era uno de los casos positivos en Rosario donde ya hay 56, a raíz de que ayer se sumaron cinco (11 en toda la provincia, donde se registran 144).

Labra Hidalgo, de 65 años, estaba internado desde el sábado pasado con respirador artificial tras haber presentado síntomas el 20 de marzo. Así lo habían informado la autoridades sanitarias de la provincia y la Municipalidad, quienes confirmaron también el fallecimiento.

El Ministerio de Salud santafesino destacó además que era un paciente de riesgo, mayor de 60 años, con múltiples comorbilidades. Y detalló que “había regresado al país desde Chile el 17 de marzo y comenzó con síntomas el 20 para consultar al médico cinco días después, el 25 de marzo. Así, luego de 72 horas ya estaba en terapia intensiva con paro cardíaco.

Fuentes del Sanatorio Parque indicaron a LaCapital que el diplomático “falleció a las 15.35 a raíz de una falla multiorgánica”, producto de la enfermedad que había contraído y tras los intentos de cambiar el curso de la enfermedad. En rigor se trataba de una persona diabética que sufrió una afección pulmonar grave, según confirmó anoche Juan José Boretti, director del Sanatorio Parque.

Más allá de esta cuestión específica, el médico aprovechó la ocasión para emitir un “mensaje tranquilizador”. Dijo que es necesario cumplir con el aislamiento porque la enfermedad “vino para quedarse”. Destacó que esta pauta es fundamental. “Todos vamos a infectarnos, incluso gran parte seremos asintomáticos y un 15 por ciento necesitará internación, las personas mayores, algunas de la cuales podrían llegar a la insuficiencia respiratoria. Por eso se necesita evitar que estas personas se contagien de golpe, el distanciamiento es clave”.

Al abundar sobre el caso de Labra Hidalgo, Boretti recordó que el efecto de una muerte es fuerte, pero “hay mucha gente que fue internada y se recuperó”.

El pasado lunes, el canciller chileno Teodoro Ribera se refirió oficialmente a la internación del cónsul y dijo que permanecía “en aislamiento”, además de mencionar que se encontraba en un “delicado” estado de salud y que las autoridades estaban en contacto con su familia.

Y ayer confirmó el deceso a través de Twitter: “Con profundo pesar comunico el fallecimiento de nuestro cónsul general en Rosario, Argentina, señor Fernando Labra. Fue un funcionario de impecable carrera con 38 años de servicio en la Cancillería. Nuestros pensamientos están con su familia en este duro momento”.

Paralelamente, a través de un comunicado, la Cancillería chilena lo destacó como “funcionario diplomático de carrera, con 38 años de ejercicio, que prestó importantes servicios, siendo sus últimas destinaciones los Consulados Generales en Buenos Aires y Rosario, ciudades donde desarrolló con gran abnegación y profesionalismo, su vocación de servicio público y su compromiso de prestar ayuda a los connacionales, en particular a los más vulnerables”.

Labra Hidalgo es el primer diplomático extranjero oficialmente contagiado de coronavirus en el país y el primer fallecido por la enfermedad. No obstante, Argentina cuenta con varios enfermos entre su cuerpo diplomático.

Según se supo por parte de medios chilenos, la Embajada en Buenos Aires optó por evitar a la prensa, aunque personal de la sede describió a su colega como una gran persona. Si bien no pudieron dar cuenta de su estado de salud previo a la enfermedad, enfatizaron que era “un gran lector”. Labra Hidalgo se desempeñó como representante diplomático en Buenos Aires en 2016 donde estuvo cerca de un año en el cargo. Luego, a fines de 2018, fue trasladado a Rosario.

Esposa

Según se supo anoche, la esposa del fallecido cónsul chileno, permanece aislada y bajo control. La mujer convivía en Rosario con el diplomático, aunque no requirió internación. Un grupo de especialistas se comunica en forma constante con ella para seguir de cerca su estado de salud.